Me encantan los chistes de Condorito. Recuerdo uno en el que nuestro chileno amigo lucía gafas oscuras en una calle de Pelotillehue y de su cuello colgaba un letrero con la leyenda: “Sordo y Ciego”. Pasó una gorda, le echó una moneda en el sombrero y sin querer lo pisó. “¡Vieja desgraciada, se ve que pesa más de una tonelada!”, le gritaba Condorito, entre otras cosas. Ya imaginarán como continúa el resto del chiste. Pero esta revista siempre fue demostrativa de nuestra cultura latinoamericana. Ahí estamos pintados.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Unas palabras...
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